¿Y si se ríen de mí por llevar una prótesis capilar?
Es una de las preguntas más frecuentes que escuchamos cuando un hombre está valorando una prótesis capilar.
Y probablemente también sea una de las que menos se dicen en voz alta.
Hace unos días, un cliente nos confesó algo justo antes de colocarse su prótesis.
No estaba preocupado por la colocación.
No estaba preocupado por el mantenimiento.
Ni siquiera por el resultado.
Lo que realmente le preocupaba era la opinión de los demás.
Estaba convencido de que sería el centro de comentarios.
Que sería el centro de atención.
Y la verdad es que entendemos perfectamente ese miedo.
Porque cuando una persona pasa de tener poco cabello o incluso estar calva a volver a verse con pelo, el cambio es evidente.
No es un cambio pequeño.
No es un detalle que pase desapercibido.
Y precisamente por eso muchas personas retrasan durante años una decisión que realmente les gustaría tomar.
Es un miedo más habitual de lo que parece
A menudo pensamos que la principal preocupación de quien busca una prótesis capilar es el resultado.
Que se vea natural.
Que no se note.
Que sea cómoda.
Y, por supuesto, todo eso es importante.
Pero en muchas ocasiones existe una preocupación todavía mayor.
La opinión de los demás.
Preguntas como:
- ¿Qué pensarán en el trabajo?
- ¿Qué dirán mis amigos?
- ¿Y si hacen bromas?
- ¿Y si creen que estoy intentando aparentar algo que no soy?
Son pensamientos mucho más frecuentes de lo que imaginas.
Y tienen razón en una cosa: el cambio se nota
Hay algo que nos gusta decir con sinceridad.
Cuando una persona pasa de estar calva o tener una pérdida importante de cabello a recuperar una imagen con más densidad, el cambio se nota.
Negarlo no tendría sentido.
Pero también es importante entender algo.
Las personas no analizan tu imagen con el mismo nivel de detalle con el que la analizas tú.
La mayoría de quienes te rodean no están pendientes de tu línea frontal, de la densidad o del sistema que llevas.
Simplemente perciben una imagen general.
Y muchas veces lo que perciben es algo muy distinto de lo que imaginabas.
Lo que suele ocurrir realmente
Después de años trabajando con soluciones capilares masculinas hemos visto una situación repetirse una y otra vez.
El miedo antes del cambio suele ser enorme.
La reacción después suele ser mucho mejor de lo esperado.
Los comentarios que recibimos de nuestros clientes suelen parecerse más a estos:
"Qué buena cara tienes."
"Pareces más joven."
"Te favorece."
"Te veo diferente."
Y después ocurre algo todavía más importante.
La novedad desaparece.
Después de unos días todo vuelve a la normalidad
Las personas se acostumbran muy rápido a tu nueva imagen.
Tus compañeros siguen siendo tus compañeros.
Tus amigos siguen siendo tus amigos.
Tu familia sigue siendo tu familia.
Las conversaciones siguen siendo las mismas.
Las bromas siguen siendo las mismas.
Y la vida continúa exactamente igual.
Lo que cambia es que tú ya no estás pendiente de la pérdida de cabello cada vez que te miras al espejo.
La verdadera diferencia
Muchas veces creemos que una prótesis capilar trata sobre el cabello.
Pero para muchas personas trata sobre algo mucho más profundo.
Volver a sentirse cómodos con su imagen.
Recuperar seguridad.
Dejar de evitar determinadas situaciones.
Dejar de pensar constantemente en la alopecia.
Y volver a reconocerse cuando se miran al espejo.
No se trata de parecer otra persona.
Se trata de volver a sentirse uno mismo.
Una decisión muy personal
La decisión de utilizar una prótesis capilar es completamente personal.
No existe una edad correcta.
No existe un momento perfecto.
Y tampoco existe la obligación de hacerlo.
Pero si alguna vez has pensado en ello y lo único que te frena es el miedo a lo que puedan pensar los demás, quizá merece la pena recordar algo.
El miedo al cambio suele durar unos días.
La satisfacción de sentirte bien contigo mismo puede durar mucho más.
Si estás valorando una solución capilar y tienes dudas, estaremos encantadas de escucharte y ayudarte a encontrar la opción más adecuada para ti, siempre con la máxima discreción y en un entorno privado.